Santiago tour

Enero 26th, 2009 by admin

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Dos millones y medio de extranjeros visitan Chile cada año y más de la mitad ingresa al país por la Región Metropolitana. En la capital, a algunos turistas no les interesan los museos ni los malls. Quieren entrar a la casa de los santiaguinos, sentir los olores del mercado y entender de la historia reciente del país. Para ellos hay una naciente oferta de tours hechos a la medida que recorren cafés con piernas, centros de torturas de la Dina y bares pasados a pipeño.

Por Andrea Lagos | Fotografía: Carolina Vargas | Revista Paula

PEBRE Y SUIZOS

En Suiza, Monica y Ernst Grieshaber, un matrimonio de 70 años, estudian español con una peruana. Ella les recomendó venir a Chile. Los Grieshaber partieron buscando la palabra Chile en google y wikipedia. Leyeron que es el país número uno de Latinomérica en el ranking de paz y tranquilidad, según la revista The Economist, y primero en desarrollo humano, según estadísticas del PNUD.
Volaron a Santiago a fines de 2008 y se alojaron en el Hotel Del Patio, en Bellavista, donde vieron un folleto con información sobre un tour culinario que dictan dos estudiantes de Historia a punto de titularse de la Universidad de Chile: Natalia García y Marco Jara. La pareja creó su agencia de turismo como una manera distinta de ganarse la vida y de contar la Historia de Chile que aprendieron en sus carreras. Ella es guía desde los 15 años. Trabajó hace un par de años con Liz Caskey, la primera extranjera que creó un tour culinario en Chile. A partir de esa experiencia Natalia desarrolló su propia idea.
Ella y Marco hacen un promedio de dos tours a la semana. Natalia pasea a los visitantes por el Mercado Central y La Vega, donde compra los ingredientes con los que Marco prepara un almuerzo en el departamento de ambos, en Providencia. Marco es cocinero autodidacta. Se perfecciona mirando los canales de cocina gourmet de la televisión por cable.
–Aprendí mirando– confiesa.
Hoy es día de tour. En La Vega, los suizos compran junto a Natalia las verduras para el almuerzo. A Monica, ex farmacéutica, y Ernst, físico dedicado a la informática, no les interesan los restoranes.
–Nos gusta la comida casera– dice Ernst.
Por eso tomaron el tour culinario.
En los parlantes de La Vega suena una cueca. Mientras atraviesan los galpones atestados de verduras, los extranjeros anotan en sus traductores portátiles –una especie de diccionario en forma de calculadora– cilantro, arándano, breva, casero, todas palabras nuevas para ellos. Ernst le saca una foto a una bandera chilena en un puesto de plátanos colgantes. Otras fotos suyas: una empanada de horno. Una trenza de ajos. Una ruma de ají cacho cabra.
Fin de la compra. Van al departamento de Natalia, al lado del restorán El Parrón, amplio y antiguo, con piso de parquet y grandes ventanales. Marco espera al grupo enfundado en un traje negro de cocinero. De su cabeza cuelga un dreadlock.
Durante el aperitivo que Marco sirve en el balcón –ostras en sus conchas y vino blanco heladísimo–, Monica explica que en “la Suiza” el macho suizo no cocina y que para ella es un agrado ver que en Chile los hombres sí lo hacen. Nadie la defrauda con la verdad.
Marco enseña a hacer pebre. Pica cilantro y muele tomates. El pebre está listo. El pan amasado sale del horno. Sobre los perfectos bocados redondos, la mantequilla se derrite. El pebre de-saparece en la boca de los suizos. El vino también. Pero salen más botellas. Y más. Y más.
Ernst, ya muy coloradito, pregunta:
–¿Es correcto que yo piense que las señoras en Chile son muy fuertes con el macho chileno?
–Correcto– contestamos riendo.
–En la Suiza el hombre espera leyendo el diario a que la mujer sirva la comida. Yo cocino todo los días– dice Monica.
–Y muy rico– dice Ernst, cariñoso.
Marco retira las ostras vacías. En pocos minutos vuelve con camarones, palta y rúcula. Luego, sirve reineta al horno con mantequilla. Humean papas salteadas al merquén. Los suizos celebran el menú. Se lo comen todo. El postre es leche asada, especialidad de Natalia. Brindamos de nuevo. Tomamos café.
Monica y Ernst pagaron 110 dólares, unos setenta mil pesos, cada uno por este almuerzo puertas adentro. Se fueron con la guatita llena y el corazón contento. Tanto, que todos quedamos invitados a su departamento de cinco habitaciones en “la Suiza”.

26 de Enero, Revista Paula
link: http://www.paula.cl/blog/reportaje/2009/01/26/santiago-tour/

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2 Responses to “Santiago tour”

  1. KonstantinMiller Says:

    I think I will try to recommend this post to my friends and family, cuz it’s really helpful.

  2. santiagotravels Says:

    Thanks for your comment. That’s what this Blog is for: to enrich the info on SantiagoTravels’ tours.
    All the best.

    SantiagoTravels Team.

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